jueves, 14 de octubre de 2010

Hasta mañana

Voy a cerrar los ojos en voz baja,
Voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
Para la muerte, que es su pobre dueño.

La voluntad suspende su latido
Y yo me siento lejos, tan pequeño,
Que a Dios invoco, pero no le pido
Nada, con tal de compartir apenas
Este universo que hemos conseguido
Por las malas y a veces por las buenas.

¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
Que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
Me duermo débil, sueño que soy fuerte,
Pero el futuro aguarda. Es un abismo.

No me lo digan cuando me despierte.

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